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Categoría: Socioemocional
¿Cómo elogio a mis pequeños?
Kapuyo

Elogiar a los hijos además de motivar y favorecer la autoestima, es una gran herramienta en la crianza. Vuelve el elogio un aliado en la educación de tus hijos.

Felicitar, aplaudir y crear un ambiente de orgullo y respeto es una herramienta que, como padres, utilizamos constantemente para fomentar la atención positiva. Una gran manera de llevar a cabo nuestra misión de educar es por medio del elogio. 

El elogio aumenta la motivación y autoestima, además de ayudarnos a incorporar nuevos hábitos o eliminar algunos no deseables. Elogiar a nuestros pequeños nos ayuda a transmitir valores que parecen importantes para la casa y les da también una sensación de pertenencia y apoyo incondicional. 

Normalmente utilizamos el elogio como una reacción a ciertas acciones que realizan nuestros hijos, por ejemplo, si sacan una calificación alta en la escuela usamos elogios como “estoy orgulloso” o “qué bien lo hiciste”. Cambiemos esta mentalidad y utilicemos esta poderosa herramienta a nuestro favor, dejemos de usarla como reacción y empecemos a usarla para reforzar conductas esperables  y específicas del niño. Si la convertimos en algo cotidiano, lograremos que los niños hagan más de lo esperado y menos de lo no deseable. Para eso hay que dejar muy claro las conductas por las que los estamos elogiando; concéntrate en seleccionar conductas específicas y busca oportunidades para elogiar al niño cuando se comporte según las mismas.

¿Cómo elogiar?

Elogia conductas específicas: 

Los elogios universales como “estupendo” o  “qué bien lo hiciste”, aunque estimulan, no ayudan a los niños a entender porqué se les elogia ni qué conductas se espera de ellos. Por eso es importante que entiendan los momentos exactos. Por ejemplo, “qué bien que recogiste tus juguetes” o “mamá se da cuenta que no corriste por los pasillos”, en estos casos los niños entienden explícitamente la conducta deseada y de esa manera pueden repetirlo.

Elogia de manera incondicional: 

Cuando agregamos condiciones al elogio tales como “pero” o “¿por qué?” la parte positiva se elimina, anulando el propósito del elogio. Un ejemplo de condicionar el elogio sería “estoy orgulloso de que te hayas quedado sentado, ¿por qué no puedes hacerlo más seguido?”, esta clase de condiciones niegan el aspecto positivo del elogio, convirtiéndolo en críticas o correcciones.

Elogia de inmediato: 

Para que el elogio surta efecto hay que hacerlo apenas se presente la conducta, por ejemplo, “eso de sentarse a hacer la tarea sin pelear estuvo muy bien”. De nada serviría decirles este elogio en un mes, probablemente ya no se acordarían. 

Usa la comunicación no verbal: 

Para reforzar el elogio podrías utilizar apapachos, palmadas o abrazos, esto puede incrementar la eficacia del elogio.

Elogia a la conducta o el proceso:

En lugar de decir “qué listo”, puedes decir “veo que te has esforzado mucho para conseguir eso”.

Elogia con sinceridad: 

Los niños se dan cuenta de las cosas, por lo que los elogios como “eres el mejor jugador de fútbol” no es muy eficiente y genera en nuestros pequeños muchas preguntas, cámbialo por “qué bien jugaste ese partido”.

Evita el elogio exagerado: 

Cuando decimos “eres el mejor, el más inteligente y el más guapo”, no les estamos ayudando ni favoreciendo a su autoestima, en realidad podríamos generar en ellos altas expectativas que a su vez generan a la larga un esbozo de frustración.

Así que recuerda elogiar para reforzar conductas deseables basándote en las conductas específicas de los niños y nunca comparándolos con otros.¿Cómo elogio a mis pequeños?

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